En el número del 25 de noviembre del semanal “El Cultural”, escribe Fernández Mallo: “Que alguien se duerma siendo escritor y se despierte convertido en compositor multimedia es algo que parece que tarde o temprano nos ocurrirá a todos” ¿Y eso por qué? Uno, en su inocencia, siempre ha creído que para ser escritor no bastaba con saber escribir y tener algo que contar, sino hacerlo de forma atractiva y original. Pero de ahí a reconvertirse en experto conocedor de los últimos avances en informática… ¡Pues ajo y agua, caducos! ¡Aprended, trasnochados, más que trasnochados! En breve, el atractivo radicará en la variedad de chiribitas que tu libro electrónico reproduzca; y la originalidad, en los conocimientos que el autor posea de las herramientas multimedia y en cómo las disponga en su obra. ¡Estamos aviaos! Ya lo dice el gurú nocillero: “El imparable auge de las tabletas electrónicas aporta herramientas al escritor, que podrá optar por incorporar otros lenguajes a sus obras: sonidos, links en tiempo real a la Red, e imagen en movimiento”. Y ojo con el amigo que no es cualquier mindundi: aparte de escritor de renombre, estudió Ciencias Físicas. ¡Coño, así ya puede! Uno, en su juventud, se dedicó a tocarse la güevada y, claro, ahora se tiene que conformar con redactar a ratos un blog que sólo leerán sus coleguitas (nótese lo que este bloguero entiende por “incorporar otros lenguajes”).
Lo de servirse de los avances técnicos para experimentar es algo que en la literatura se ha dado con cierta frecuencia. El desarrollo de los métodos de impresión, las mejoras en la reproducción del color, la diversidad de tipografías, entre otros adelantos, estimularon la imaginación de algunos artistas, que vieron las posibilidades que estos recursos contenían para el desarrollo de su creatividad. Sirvan como ejemplos los “juegos” tipográficos o la “página en negro” de Laurence Sterne en “Tristam Shandy”, o los “caligramas” de Apollinaire. Pero no parece que vayan por ahí los tiros sino, más bien, por lo que algunos llamamos “hombre orquesta” y otros “creador multifacético” (decir polifacético no se estila).
Las notas a pie de página y las referencias bibliográficas se trasmutarán en links que dirigirán de forma inmediata al lector a donde precise consultar. Un buen logro, sí señor, pero direcciones web también tienen cabida en un libro impreso. Con un ordenador o un móvil con Internet a mano, el problema de la falta de inmediatez está solucionado.
“El libro no desaparecerá –aclara Fernández Mallo– sólo se amplía el campo de batalla. Hay quienes se agarran al papel como única verdad que, en este caso, sí que no tiene sentido”. ¿Y no será justo al contrario? Porque a muchos nos parece que el sinsentido radica más en la manía por finiquitar el libro impreso y sustituirlo por el novísimo digital, como si la existencia de uno llevara aparejado la extinción del otro. Tal vez le espere ese trágico destino, ¿quién sabe?, pero a este bloguero ya le cuesta imaginarse un futuro hojeando páginas virtuales como para que, encima, le salten en mitad de la lectura vídeos, sonidos y demás zarandajas. Pase lo del “cambio de soporte” como lo llaman algunos, pero lo del “escritor multimedia”… ¡quiá, por ahí no! Las palabras, no los fuegos de artificio, hacen al escritor, y deberá ser por ellas por lo que se le valore, ¿no creen?
Nadie discute que fue todo un avance pasar del pergamino al libro, pero desdeñar el libro impreso porque no emita sonido alguno (salvo que se le caiga a uno de las manos) o no realice filigranas interactivas resulta de una ignorancia supina. Y ese es el problema: más pronto que tarde, una obra correrá el riesgo de ser rechazada por el simple motivo de “no hacer nada”, como ocurre con las películas clásicas, que la mayoría de los jóvenes de hoy desprecian porque “¡uf!, no son en color”.
Durante la adolescencia de este bloguero, un amigo le pidió opinión acerca del futuro del disco de vinilo frente al recién llegado compact disk: “El CD no tiene nada que hacer, tío. Es feo, pequeño y caro. Donde se ponga el vinilo…”.

Como se cumpla tu mismo pronóstico que del CD... RIP libro impreso.
ResponderEliminarEso mismo digo yo.
ResponderEliminarYo, como autor del "Lazarillo de Tormes", discrepo.
ResponderEliminarDías esperando que abriéseis los comentarios y ahora se me olvidó lo que quería poner
ResponderEliminarEl tio tacata aun espera el tema de esta semana para responder con su temazo del viernes :)
ResponderEliminarQueremos nuevo comentario ya!!!
ResponderEliminarTe lo pide uma que te quiere bien y te critica mejor
Post nuevo ya! Que bloguero más vago, pardiez.
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